He aprendido que por mucho que nos preocupemos por los demás, muchos de ellos no se preocuparán por nosotros.
He aprendido que puede requerir años para construir la confianza y únicamente segundos para destruirla.
He aprendido que lo que verdaderamente cuenta en la vida, no son las cosas que tengo alrededor, sino las personas que tengo alrededor.
He aprendido que no debemos compararnos con lo mejor de lo que hacen los demás, sino con lo mejor que podemos hacer nosotros.
He aprendido que lo más importante no es lo que nos sucede sino lo que hacemos al respecto.
He aprendido que es importante practicar para convertirnos en las personas que queremos ser.
He aprendido que es muchísimo más fácil reaccionar que pensar... y más satisfactorio pensar que reaccionar.
He aprendido que podemos llegar mucho más lejos de lo que pensamos posible.
He aprendido que, o controlamos nuestras actitudes o ellas nos controlarán.
He aprendido que los héroes son las personas que hacen aquello de lo que están convencidos, a pesar de las consecuencias.
He aprendido que en muchos momentos tengo el derecho de estar enojado, mas no el derecho de ser cruel.
He aprendido que la madurez tiene más que ver con las experiencias y lo que aprendidos de ellas que con el número de años cumplidos.
He aprendido que por más fuerte que sea nuestro duelo, el mundo no se detiene por nuestro dolor.
He aprendido que mientras los antecedentes y circunstancias pueden haber influenciado en lo que somos, somos responsables de lo que llegamos a ser.
He aprendido que dos personas pueden mirar a la misma cosa y ver algo totalmente diferente.
He aprendido que sin importar las consecuencias, cuando se es honesto con uno mismo, llegamos más lejos en la vida.
He aprendido que el paradigma en el que vivimos no es la única opción que tenemos.
He aprendido que los títulos sobre la pared no nos convierten en seres humanos decentes.
(Autor desconocido)
domingo, 13 de abril de 2008
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